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Viajamos con especias

Sí, viajamos con una bolsa de aproximadamente 3 lts. llena de sobrecitos de especias. A eso le sumamos algunos saleros y frasquitos que también metemos en los huecos de la mochila. Para nosotros, esa bolsita llena de sabores tiene una importancia solamente superada por el pasaporte y los dispositivos tecnológicos, como la cámara de fotos, el teléfono o la computadora, y algunos accesorios relacionados a estos.

Viajando con una mochila atrás y otra adelante, la decisión acerca de qué es importante y qué no, es inevitable. Llevás con vos, sólo aquello que resulta imprescindible, así que ya pueden imaginar el valor de las especias para nosotros.

El valor de las especias… pensar que en tiempos pasados, las especias valían su peso en oro, eran un bien de cambio como lo es el dinero hoy. Fueron el motivo de grandes movimientos comerciales a través del mundo, tales como la llegada de los europeos al continente americano.

Se utilizaban desde tiempos de los que ni siquiera tenemos registro; en medicina, tinturas, cosmética, conservación de alimentos, cocina, economía, política, religión…

¿Qué son las especias?

Plantas, las especias son plantas. Mejor dicho, partes duras de ciertas plantas como semillas, raíces o cortezas.
El hecho de que sean estas partes más duras de las plantas es lo que hizo que su conservación y comercialización fuera posible (cuando no existía ni la refrigeración, ni el envasado al vacío, ni la lata…). Algunas de nuestras especias favoritas son el comino, la canela, el pimentón ahumado, la cúrcuma….

Por otro lado, tenemos las hierbas, que son las hojas de plantas aromáticas y podemos consumirlas frescas o secas, como el orégano, la albahaca, el romero, el eneldo… Las especias, las hierbas y la sal (que no es una planta, sino un mineral) se agrupan dentro del aglomerado que llamamos condimentos.

Las especias hacen la diferencia.

¿Qué sería de la comida árabe sin especias? ¿Y la india, la china, la española, la rusa…? Cada región se diferencia no sólo por tener diferentes técnicas, si no, y sobre todo, diferentes sabores, que son aportados a cada preparación gracias al uso de especias. Incluso dentro de un mismo país, el uso de especias va cambiando según regiones y esto hace que no sean iguales las empanadas de una provincia que de otra, o un curry del sur de India en comparación a un curry del norte.

Y cuando hablamos de cocina internacional, hablamos de la comida del día a día. En todo el mundo hay gente cocinando; almuerzo, cena, desayuno, cositas dulces… Familias que se reúnen a la mesa, reuniones de amigos, celebraciones tradicionales… El uso de las especias no tiene por qué ser algo «gourmet» reservado sólo para grandes chefs, ni nada que se le parezca. Las especias se usan a diario en los hogares de todo el mundo.

Las especias comenzaron el viaje por el mundo y nosotros sólo lo seguimos con ellas. Hoy te queremos contar qué llevamos con nosotros, cómo las usamos, y quién te dice, quizás termines compartiendo nuestro amor por ellas.

¿Qué especias había en nuestra alacena hace 10 años?

Diez años atrás, ambos vivíamos en casa de nuestras familias, teníamos unos 20 años y si bien, ya disfrutábamos de la cocina, poco habíamos viajado y poca atención habíamos prestado al mundo de las especias. No íbamos a restaurantes de comida internacional, y la cocina, como en muchos hogares de Argentina, era italiana o española. Rica, riquísima, pero con las mismas especias y hierbas de siempre. Laurel, orégano, pimentón dulce, pimienta blanca, pimienta negra (casi siempre en polvo), nuez moscada, azafrán (no siempre), romero, tomillo… ¡Bueno! ¡Parece que tampoco son tan pocas! Con estos condimentos hemos crecido casi sin darnos cuenta, y son una parte esencial de esas recetas familiares que antes se guardaban como un secreto. (Siempre me llamó la atención esto de los secretos en la cocina; me rebelo contra eso. Lo mejor de la cocina es compartir!)

¿Y con qué especias contamos ahora en nuestra alacena mochilera?

Al ir creciendo fuimos conociendo diferentes sabores, culturas, restaurantes, amigos con raíces diferentes a las nuestras, viajamos, investigamos (Internet lo volvió todo más fácil) y nuestro espectro de sabores se amplió.

Hoy viajamos con… (esperen, vamos a buscarlas para hacer el recuento).

Especias: Comino en polvo, comino en grano, cúrcuma en polvo, azafrán, merkén, páprika, canela en rama, canela en polvo, aji molido y mix de pimientas en grano (negra, blanca, verde y roja).

Hierbas: Laurel, eneldo, orégano y albahaca.

Mezclas: Garam masala (India), curry mix (India), tandoori mix (India), mix universal ( según alguien en Rusia ) para vegetales , condimento para arroz pilov (Uzbekistán), khmeli-suneli (Georgia), svan salt (Georgia) , sal con merkén (Patagonia chilena), condimento con sabor a queso y bacon (UK), mix de especias y flores (Alemania) y curry mix casero (Alemania).

Lo que tienen de bueno las mezclas es que son sabores ya «pre seteados» que casi siempre quedan bien. Lo que sigue después es investigar qué especias las componen y empezar a asociar, qué con qué.

Pero ¿cómo se usan?

Lo cierto es que nosotros hemos aprendido a usarlas en la práctica, desde las hojitas de laurel en la típica salsa de tomate, el orégano sobre la pizza, el azafrán en el arroz, hasta mezclas como el garam masala en currys/guisos o el eneldo en un aliño de ensalada. Todo, hasta ahora lo aprendimos probando, primero en platos elaborados por otras personas, luego realizando recetas de otros y ahora, creando a nuestro antojo.

Lo disfrutamos tanto que estamos buscando libros o algún curso para incursionar más en el tema, así también podremos compartir más información. Pero es que a veces, un viaje nos vale más que cualquier teoría.

¡Y no sólo tenemos especias de lugares a los que hemos ido! Por ejemplo, en Rusia, fuimos a comer a un restaurante de comida de Georgia y ahí descubrimos nuevos y deliciosos sabores. Nos gustaron tanto que no paramos hasta encontrarlos y ahora, además de agregar dos sobrecitos más a la mochila, también anotamos ese destino a nuestra lista de futuros viajes.

Te invitamos a leer algunas de nuestras recetas para ver cómo añadimos las especias en nuestras preparaciones. Como el clásico curry de lentejas, el puré especiado o el bourguignon vegano de setas y soja texturizada.

Las especias son caras.

A ver, si calculamos su precio por kilo, podrían parecer caras, pero para uso en el hogar no se compran cantidades tan grandes y los pequeños frasquitos o bolsitas que encontramos en las tiendas duran un montón de tiempo y preparaciones, por lo que la inversión lo vale al 100%.

Pero por favor, recuerden que a veces lo barato sale caro! Por ejemplo, en el caso de la pimienta, sus propiedades se activan cuando está recién molida, y luego, ¡se evaporan! Por lo que comprar pimienta en polvo es casi lo mismo que tirar nuestro dinero, porque no conseguiremos mucho sabor (además, algunas marcas la mezclan con harinas para rellenar y vender menos cantidad por más dinero).

Lo mismo sucede con la sal. La sal de mesa refinada, además de la diferencia en el sabor, lo más importante es que no es buena para nuestro organismo, mientras que la sal cruda sí lo es. Les dejamos esta nota que leímos hace poco y nos pareció muy interesante: cómo reconocer la sal refinada del blog salud estratégica.
Nosotros tenemos sal del himalaya (se nos está por terminar), sal del desierto de Atacama (nos la regalaron en un molinillo mezclada con merkén y almendras) y sal marina que compramos aquí en el supermercado, en Portugal, desde donde les escribimos esta publicación.

Recomendaciones para la compra.

  • La sal, siempre pura, olvidate de la sal de mesa refinada.
  • La pimienta, siempre en grano.
  • La nuez moscada, se compra entera, no en polvo. Luego la rallás en casa con la parte más fina del rallador.
  • Empezá por los básicos de tu propia cultura: pimienta negra en grano, pimienta blanca en grano, pimentón dulce, ají molido, orégano, laurel, romero, tomillo, albahaca, azafrán, canela…
  • Buscá alguna receta que te llame la atención y hacete una lista de las especias necesarias. Cuando vayas de compras, agregalas al carrito. Acordate que no sólo te van a servir para esa preparación en particular, sino que un mundo nuevo se abre con cada especia.
  • Dejá fluir tu curiosidad, parate frente al sector de las especias y leé todos los frasquitos. Si alguno llama tu atención, compralo! Siempre prestando atención a la letra chica de las etiquetas, ya que muchas veces tienen muchos ingredientes basura. Guardamos mucha información en nuestro cerebro y seguro que cuando estés allí te vendrán recuerdos a la mente, que alguien te lo ha nombrado, que en alguna receta lo has leido…
  • El comino viene en granos y en polvo, ambos formatos se usan de diferente forma.
  • Cuando de hierbas aromáticas se trata…. ¿qué mejor que plantas? Una planta de romero nunca te va a abandonar, aunque la de la albahaca muere en cada ciclo. En fin, que esto depende de cada uno, pero si te animas, no hay como las hierbas propias.
  • El jengibre es una raíz que se compra fresca en la verdulería o mercado, igual que la cúrcuma, pero también vienen en polvo. Ambos formatos son útiles para distintos tipos de preparaciones.
  • Si es orgánico, mejor.

Y… ¿Por dónde empiezo?

Bueno, como te decíamos, podés seguir alguna receta para ir adentrándote en el uso de especias.
También te recomendamos que te conectes con su sabor y olor desde el principio, es decir, antes de incorporarla a tu preparación probala, olela, esto va a hacer que cuando comas el plato terminado, puedas identificar el sabor de las especias en él y así saber cómo ajustar la próxima vez; un poco más de esto, un poco menos de lo otro…

Y las mezclas también son un buen punto de partida, pero te recomendamos que leas cuáles son las especias que contienen y poco a poco vayas identificando cada una de ellas. Por ejemplo, una de nuestras favoritas es el garam masala (India) y suele contener una mezcla de comino, coriandro, jengibre, cardamomo, clavo de olor, canela, fenogreco, paprika, laurel, pimienta negra… más/menos según quien lo prepare.

¡El mejor punto de partida son tus ganas!

Si tenés ganas de probar sabores nuevos, de liberar tu creatividad en la cocina y experimentar, hacelo! La cocina no es sólo para chefs expertos ni para «los que saben cocinar». De lo contrario, no tendría sentido que todas las casas tengan una.

Tampoco es sólo para los que «tienen tiempo». De hecho, una vez que te enganchás a cocinar, podés entrar en una sensación de atemporalidad y total concentración que resulta no sólo entretenida sino también muy relajante. Es un excelente cable a tierra, y el resultado, un gran placer.

Podríamos seguir escribiendo acerca del sabor de cada una de las especias que conocemos y de las ganas que tenemos de experimentar con otras, pero hasta aquí llegamos hoy. Si te gustó nuestro post, tenés ganas de compartir tu experiencia, recomendarnos algún libro, curso, blog… nos encantaría leerte en los comentarios!

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5 thoughts on “Viajamos con especias

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